sábado, 30 de abril de 2011

Juan Pablo II y San Juan de la Cruz

     El profesor Álvaro Huerga tradujo la Tesis Doctoral La fe según San Juan de la Cruz de Karol Wojtyla, elegido por la Iglesia Papa Juan Pablo II, para la versión española publicada por la BAC en 1979. A las dificultades de la traducción, se añaden lo complejo del pensamiento sanjuanista, y la ilusión del doctorando por explicar los secretos de su misticismo. Pensamos que el profesor Huerga ha salido airoso de la prueba, a pesar de los vericuetos del texto que se encontró entre las manos. Las ideas fundamentales de la tesis de Wojtyla serían las siguientes:

     Por la fe se produce la unión con Dios, pero esa unión se da sin la posesión del objeto, lo cual produce una privación en el entendimiento que desea conocer su objeto, el cual se queda a oscuras, de ahí que para él es de noche. San Juan de la Cruz escribe:

     Se llama noche este tránsito que hace el alma a la unión con Dios

     Es noche, porque parte de la negación de los sentidos; es noche porque el medio de unión es la fe oscura al entendimiento; es noche, porque Dios en esta vida, es meta que no se puede alcanzar.

     Dios se comunica al alma en la fe, aunque escondido en la noche profundísima llamada medianoche. De esta forma el entendimiento alcanza a Dios y se une con Él, por medio de la fe. La purificación del entendimiento se realiza produciendo en él vacío y tinieblas, expulsando  la forma natural, y capacitándole así para recibir la forma sobrenatural. Decimos que el entendimiento entonces:

     Es el candelero donde se asienta esa candela de la fe

     La fe posee una semejanza esencial con la Divinidad que permite conseguir la unión del entendimiento humano con Dios. La luz sobrenatural se inserta en la luz natural del entendimiento, produciéndose la unión por semejanza. Esta unión con la Divinidad no se produce en ninguna otra criatura por carecer su entendimiento de semejanza con la divinidad, sin embargo la fe que posee este tipo de semejanza permite que el hombre se informe y asimile la esencia divina.

   Debajo de esta tiniebla se junta con Dios el entendimiento y debajo de ella está Dios escondido

     De otra forma el alma alcanza por amor la unión de su voluntad con Dios, por la privación del afecto a las criaturas. El amor consigue la semejanza en un impulso psicológico que permite al alma transformarse en Dios, tras la purificación de la voluntad, que es noche también para el alma.

     Juan Pablo II que aprendió español para estudiar a San Juan de la Cruz en su propia lengua, conservó ese amor por los escritores espirituales españoles y por nuestra lengua, durante toda su vida. Un acercamiento a esta tesis suya permitiría al gran público el acceso al concepto de la fe como medio para la unión con Dios, más allá de su magnífica poesía y del misterio de sus noches.

   Así que la semejanza es causa de amor, veamos lo que dice FRAY LUIS otro escritor espiritual contemporáneo de San Juan, acerca de cómo Dios ha resuelto esta situación de alejamiento con el hombre:

     Veis pues ahora cuán grandes impedimentos hay de parte del hombre para amar a Dios. Porque siendo la semejanza causa de amor y de la unión de los corazones, ¿qué semejanza hay entre Dios y el hombre, donde vemos tanta diferencia de parte a parte? Pues ¿qué remedio para que haya semejanza donde hay tantas diferencias? Esta fue la invención admirable de la divina sabiduría, la cual de un golpe cortó a cercén todos estos impedimentos del amor, haciéndose hombre. Porque veis aquí a Dios, que era purísimo espíritu, vestido de carne: veislo abajado, veislo pobre, humilde, mortal y pasible, y sujeto a las mudanzas y cansancios de la vida humana, y sobre todo esto visible, para que el hombre que no podía amar sino lo que veía, vestido ya Dios de esta ropa, no tenga excusa para dejar de amarle. Y porque es también grande impedimento del amor la desigualdad de las personas, por donde se dice que no concuerdan bien ni moran en una casa majestad y amor, veis aquí también quitada la desigualdad, cuando de esta manera se abajó la Majestad y se acomodó a nuestra poquedad.

          

Juan Pablo II

Ante el Consejo Pontificio para la Cultura, en 1985, Juan Pablo II comentaba que la preocupación por evangelizar las culturas no es nueva en la Iglesia, que siempre se ha afanado por hacer presente el Evangelio en el corazón de las mismas.

En Puebla se destacó la función crítica de la fe con respecto a las culturas, porque denuncia y corrige la presencia del pecado en las culturas; purifica y exorcisa los desvalores, así la fe espera que progrese la cultura humana para ser mejor formulada. La inculturación de la fe cristiana en las distintas situaciones geográficas e históricas es una exigencia del Sínodo de Obispos de 1977 en Roma, y un requisito de su encarnación en el mundo.

Desde el comienzo de su historia la Iglesia procuró expresar el mensaje crisitano en los conceptos y lenguas de los diversos pueblos, y lo ilustró con el saber filosófico, con el propósito de adaptarlo al nivel del pueblo y al de los filósofos.

Este procedimiento fue subrayado por el Concilio Vaticano II afirmando que múltiples son los vínculos que existen entre el mensaje de salvación y la cultura. Dios, por medio de la revelación, desde las edades más remotas hasta su plena manifestación en el Hijo encarnado, ha hablado a su pueblo según los tipos de cultura propios de cada época. Los escritores participan en este diálogo entre la fe y la cultura, respetando las distintas épocas históricas y los avances de su tiempo. Esto es lo que hace Fray Luis, representante del Humanismo con su expresión artística denominada Renacimiento, quien en el siglo XVI, asombrará al mundo por la profundidad y belleza de su obra literaria, y por el mensaje que comunicaba: un diálogo cultural que evangelizó todo el mundo conocido.

Juan Pablo II recuerda que inculturación expresa perfectamente el misterio de la Encarnación. En la encíclica Slavorum apostoli cita a los santos Cirilo y Metodio, que evangelizaron los países eslavos:

En la obra de evangelización que ellos llevaron a cabo como pioneros en los territorios habitados por los pueblos eslavos, está contenido, al mismo tiempo, un modelo de lo que hoy lleva el nombre de 'inculturación' –encarnación del Evangelio en las culturas autóctonas– y, a la vez, la introducción de éstas en la vida de la Iglesia.

El Cardenal Ratzinger ha recordado que las culturas, son sistemas que van evolucionando a lo largo de la historia. En muchas regiones de América Latina la cuestión de la inculturación es una verdadera prioridad pastoral.

viernes, 29 de abril de 2011

Fray Luis de Granada y la mística

Siempre se ha considerado a fray Luis como un ejemplo claro de la ascética cristiana, de quien no consta que alcanzara los grados de la mística de unión, contemplación e iluminación. Se le ha querido comparar con Santa Teresa y San Juan de la Cruz, escritores conocidos por sus experiencias místicas.

Maria Victoria Briasco, sin embargo, encuentra coincidencias entre los escritos del dominico y los de los santos carmelitas, en los Tratados menores, reunidos en el tomo XV de las Obras Completas:

¡Oh amor que siempre ardes y nunca mueres, ¿cuándo te amaré perfectamente? ¿Cuándo te abrazaré con los brazos de mi ánima desnudos? ¿Cuándo menospreciaré a mí y a todo el mundo por tu amor? ¿Cuándo mi ánima con toda su virtud y fuerzas se unirá contigo? ¿Cuándo se verá sumida y anegada en el abismo de tu amor?.

Las riquezas de la soledad las descubre en Escalaceli, vuelto hacia sí mismo, abierto a Dios, viviendo como en un paraíso, este será su querer para toda la vida, como recoge Álvaro Huerga en su Biografía.

El contentamiento que tengo es tan grande que en esta vida no se puede tener mayor, y algunas veces tengo escrúpulo de ver cómo me da Dios el paraíso en esta vida.

A pesar de ello, no se deben abandonar los deberes del propio estado aunque en el trajín de los negocios se nos pegue algo de los quehaceres humanos.

Bien entendía nuestro Señor todas estas flaquezas nuestras, y con todo eso quiere que entendamos siempre en hacer buenas obras, y no se maraville que traiga las plantas mojadas el que anda sobre el agua, y las manos un poco negras el que trata con la pez; quiero decir, que se le pegue un poco de humanidad al que trata con los hombres por el bien de los mismos hombres.

Por otro lado, Urbano Alonso del Campo, lo ve extasiado ante la Naturaleza, enamorado de su hermosura, contemplándola con ternura de niño y veneración de anciano. Su alma asciende de la creación a Dios, y retorna desde el Creador a la naturaleza, espejo de la belleza que se derrama sobre los hombres. La Introducción del Símbolo recoge el canto enamorado de su alma, que vibra ante la luz del alba, la flor de los campos, el canto de los pájaros, el murmullo de las fuentes, o el nacimiento de un niño, que es Dios al mismo tiempo.

¿Qué serán luego todas las criaturas de este mundo, tan hermosas y acabadas, sino como unas letras quebradas e iluminadas que declaran el primor y la sabiduría de su autor? ¿Qué serán todas estas criaturas sino predicadoras de su hacedor, testigos de su nobleza, espejos de su hermosura, anunciadoras de su gloria, despertadoras de nuestra pereza, estímulos de nuestro amor, y condenadoras de nuestra ingratitud?

En todos sus escritos aparecen el hombre contemplativo que es, el predicador, el humanista, el conocedor de las profundidades del espíritu, el teólogo y el místico. Reconociendo que ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios, que depende de Él, y conociéndose a sí mismo, lo adora, alaba y suplica en éxtasis reverente. Este es fray Luis, maestro de todos los espirituales españoles, que dialoga con su Creador diciendo:

Reconoce pues, ¡oh alma mía! todas estas obligaciones, y pues sabes cierto lo que fuiste y lo que eres y lo que esperas todo esto es de este Señor, y que por tantas partes estás aliada y endeudada con Él, ama a quien tanto bien te ha hecho y te hace y adelante te ha de hacer.

martes, 26 de abril de 2011

La Resurrección, Poema de Lactancio I

A Fray Luis le place recordar este día tan gozoso con los bellísimos versos de Lactancio Firmiano, destinados a recrear a las almas:

SALVE, oh día de fiesta, digno de veneración por toda la eternidad,
en el que Dios vence al infierno, y domina los astros.
Las horas brillan adornadas con flores alegres,
y el firmamento aparece más luminoso.
El curso del cielo conduce más alto al sol, arrojador de fuego,
que sale errante del Océano, y en las aguas acaba.
Recorriendo radiante los mares,
en esta breve noche despliega el día en el mundo.
La región del éter ofrece un aspecto límpido y sereno,
y las brillantes estrellas muestran su alegría.
La tierra feraz produce sus dones con diversos cultivos.
Cuando el año goza de buena primavera, recoge cosecha abundante.
Las delicadas violetas visten de púrpura el campo,
los prados se cubren de verdor, la vegetación luce exuberante.
Poco a poco brota la policromía resplandeciente de las flores.
Todas las praderas ríen ya floridas.
Una copiosa mies brota de la simiente escondida en la arada,
que promete poder saciar el hambre del labrador.
La palmera destila su alegría de la corteza del tronco solitario,
la vid produce agua ahora, de donde dará vino.
La yema túrgida que sale de una suave pelusilla de la corteza
del tronco del árbol, prepara el seno para dar su fruto.
El bosque, que durante el invierno ha rehusado la cabellera
de las hojas, renueva ya la frondosidad de sus copas.
La abeja, fabricadora del panal de miel, a partir de ahora, 
alejándose de la colmena y zumbando sobre las flores,
arrebata la miel con sus artejos.
Las aves vuelven al canto de nuevo, pues mostrándose a éste
más reacias, permanecieron mudas en el frío invierno.
A partir de ahora, el ruiseñor adapta los registros musicales
a sus flautas pastoriles, y se hace más dulce que el aura
con el eco de su melodía.
He aquí que la gracia del mundo que renace atestigua
que todos los dones han vuelto con su Señor;
pues a Cristo triunfante de los tristes infiernos,
en todas partes le aplauden: el bosque con sus hojas,
las praderas con sus flores.
Venciendo las leyes del infierno, la luz, el cielo, los campos
y el mar alaben debidamente a Dios.
He aquí que el Dios que había sido crucificado reina en todo,
y todas las criaturas suplican al Creador.
La movilidad del año y de los meses, la luz pura de los días, 
el esplendor de las horas y todo lo ruidoso aplaude.
De ahí que la selva te aplaude con su follaje,
y también el campo con sus espigas.
De ahí que en el ramaje resuena ahora para ti el gorjeo de las aves,
y en medio de ellas canta el gorrión con excesivo amor.
¡Oh Cristo, salud de los seres! ¡Oh buen Creador y Redentor!,
Hijo único del Padre divino, que procedes del corazón del padre
de manera inefable, Verbo subsistente y poderoso en boca del Padre.
Igual, concorde, socio, coeterno con el Padre.
Por este Príncipe tuvo comienzo el mundo.
Tú suspendes el aire, juntas los campos, llenas de agua los mares, 
y los vivientes terrestres mantienen su vigor bajo tu Providencia.
Tú viendo que el género humano estaba sumergido en el abismo,
para salvar al hombre, te hiciste hombre también.
Y no sólo quisiste nacer de nuestro cuerpo,
sino de una carne que sufrió nacer y morir...
Suelta las sombras, encadenadas de la cárcel del infierno, 
y lleva hacia arriba cuanto cae en el abismo.
Devuelve tu rostro, para que los siglos vean la luz:
Haz volver el día, que de nosotros huye cuando mueres Tú.
Pero regresando llenaste, ciertamente el cielo, oh piadoso vencedor...



Con este poema se inicia el Tercer tomo de los Sermones de Tiempo que contiene los que se predican desde el Domingo de Resurrección hasta la festividad del Sacratísimo Corpus Christi. Dedica el libro al Cardenal Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán, a quien describe afectuosamente como un alma desarraigada de las cosas terrenas, que se entrega por entero al amor de Dios, viviendo, militando y obedeciendo sólo a Él. A pesar de la lejanía no ha dejado de admirarle, reza siempre por él y piensa que dedicarle este libro es el mejor testimonio de la veneración que le tiene.

                                                                *****
POEMA EN LATÍN

SALVE, festa dies toto venerabili aevo, 
qua Deus infernum vicit, et astra tenet.
Tempora florigero rutilant distincta sereno, 
et maiori poli lumine porta patet.
Altius igni uomum solem coeli orbita ducit,
que vagus Oceanas exit, et intrat aquas
Armatus radii, elementa liuentia lustrans,
hac in nocte brevi tendit in orbe diem.
Splendida sincero producunt aethera vultu, 
laetitiamque suamsidera clara probant.
Terra ferax vario fundit munuscula cultu, 
cum bene vernarit, reddit et annus opes.
Mollia purpureum pingunt violaria campum,
prata virent herbis et micat herba comis.
Paulatim subeunt stellantia lumina florum,
floribus arrident gramina cuncta suis.
Semina deposito late seges exilit arvis,
spondeus agricolae vincere posse famem.
Caudice deserto lachrymat sua gaudia palmes:
unde merum tribuat dat modo vitis aquam.
Cortice de matris tenera lanugine surgens,
praeparat ad partum turgida gemma sinum.
Subque hyemis tempus foliorum crine refuso,
iam reparat viridans frondea texta nemus.
Constructura favos apis hinc alvearia linquens, 
floribus instrepitans poplite mella rapit.
Ad cantus revocatur avis, quae carmine clauso 
pigrior, hyberno frigore muta fuit.
Hinc philomela suis atemperat organa cannis,
fitque repercusso dulcior aura melo.
Ecce renascentis testatur gratia mundi,
omnia cum domino dona redisse suo.
Namque triumphanti post tristia tartara Christo, 
undique fronde nemus, gramina flore favent.
Legibus inferni oppressis, super astra meantem
laudent rite Deum lux, polus, arva, fretum.
Qui cricifixus erat, Deus ecce per omnia regnat.
Dantque creatori cuncta creata precem.
Mobilitas anni, mensum, lux alma dierum,
horarum splendor, stridula cuncta favent.
Hinc tibi sylva comis, plaudir quoque campus aristis:
hinc grates tacito palmite vitis agit.
Hinc tibi nunc avium resonant virgulta susutto,
has inter nimio passer amore canit.
Christe, salus rerum, bone Conditor atque Redemptor, 
unica progenies ex deitate patris:
irrecitabiliter manans de corde parentis,
Verbum subsistens et Patris ore potens.
Aequalis, concors, socius, cum Patre coaevux.
Quo sumpsit, mundus principe principium.
Aethera suspendis, sola congeris, aequora fundis,
quaequae locis habitant, quae moderata vigent.
Qui genus humanum cernens mersum esse profundo,
ut hominem eriperes, es quoque factus homo.
Nec nostro tantum voluisti e corpore nasci,
sed caro quae nasci pertulit atque mori,
funeris exequias patris novus autor et orbis, 
intra mortis iter dando salutis opem...
Solve catenatas inferni carceris umbras,
et revoca sursum quicquid ad ima ruit
Redde tuam faciem, videat ut secula lumen;
Redde diem, qui nos te moriente fugit.
Sed plane implesti remeans pie victor Olympum...


Fray Luis de Granada, Obras Completas t. XXXII, F U E, Madrid 2001 p. 18-23

Traducción de Donato González-Reviriego

jueves, 14 de abril de 2011

Fray Luis de Granada y los libros

A la sombra de la Universidad de Baeza, fundada por Juan de Ávila funcionó el novísimo arte tipográfico, produciendo unos librillos espirituales, que interesaron a los investigadores de la historia religiosa del siglo XVI. Los librillos se imprimían en formato menor, de bolsillo, y quizá en tiradas muy cortas.

Lo mismo ocurre en Évora, en la Universidad fundada por el Cardenal don Enrique, donde se encuentra fray Luis. Fray Luis descubre allí su vena de escritor, y estampa sus primeros opúsculos espirituales:

* Breve aparelho para recebir o Santísssimo Sacramento, de 1551
* Omelia do Sanctissimo Sacramento, impreso por Andrés de Burgos en Évora 1554
* Dos meditaciones para antes y después de la sagrada comunión, añadidas a Confesión de un pecador delante de Jesucristo de Constantino Ponce de la Fuente, mismo lugar e impresor en 1554
* Oraciones y ejercicios de devoción, cosidos con el Contemptus mundi en un volumen, igualmente en casa de Andrés de Burgos en 1555

En 1554, en la imprenta de Andrea de Portonaris en Salamanca aparece el mayor acontecimiento editorial que conoce el siglo XVI, la publicación del Libro de la Oración. Fray Álvaro Huerga nos recuerda que las razones de tan grandísimo éxito fueron dos, el hambre y la sed de Dios, y que el libro proporcionaba al lector pasto abundante, con el que saciarse: Oración es subir el alma sobre sí y sobre todo lo criado y juntarse con Dios, y engolfarse en aquel piélago de infinita suavidad y amor. El libro de tipos claros y fácil lectura traía un mensaje nuevo, hablaba no sólo a la inteligencia, sino también al corazón, sostiene Huerga en su Biografía de Fray Luis

A partir de esta fecha, fray Luis publica ininterrumpidamente hasta la fecha de su muerte, en los mejores impresores del siglo XVI, sean de Portugal, Madrid, Salamanca o Amberes. Se preocupa de que las ediciones salgan muy cuidadas, tanto por la letra, el papel, o la distribución. Fray Luis es un escritor de todos los tiempos, los impresores no dejan de publicar sus obras, su fama se extiende por Europa y todo el mundo conocido, constituyendo un gran éxito estas ediciones. Este intinerario continúa en Lisboa con las obras siguientes:

* Libro llamado Guía de Pecadores, impreso en Lisboa, en casa de Juan Blavio de Colonia, 1556
* Segunda parte del libro llamado Guía de pecadores, Lisboa, en Juan Blavio de Colonia, 1557
* Manual de diversas oraciones y espirituales ejercicios, llamado el pequeño, en Lisboa, Juan Blavio, 1557
* Manual de diversas oraciones y espirituales ejercicios, refundido en Lisboa, Juan Blavio, 1559
* Compendio de doctrina cristiana, editado en Lisboa por Juan Blavio 1559, al que le añade Trece sermones, la obra está escrita en portugués
* Tratado de la Oración, en Lisboa por Juan Blavio de Colonia, 1559
* Memorial de lo que debe hacer el Cristiano, Lisboa en casa de Juan Blavio, 1561
Tratado de algunas muy devotas oraciones para provocar el amor de Dios
Vita Christi
* Libro llamado Escala Espiritual, traducido del libro de Juan Clímaco, Lisboa, Juan Blavio, 1562
*Concio de officio et moribus episcoporum, Lisboa, en Francisco Correa, 1565
* Memorial de la vida cristiana, Lisboa, imprenta de Francisco Correa, 1565
 Segundo volumen del Memorial
* Libro de la Oración y meditación, en Salamanca, Andrea de Portonaris 1566
* Guía de pecadores (refundido), en Salamanca, Andrea Portonaris 1567
* Obras, en 10 vol., Amberes, Cristóbal Plantino, 1572
* Collectanea moralis philosophiae, in tres tomos distributa, en Lisboa, Francisco Correa, 1571
* Adiciones al Memorial de la vida cristiana, Salamanca, Matías Gast, 1574
* Recopilación breve del libro de la oración, Salamanca, Domingo Portonaris, 1574
* Perla preciosísima. Añadida y enmendada, Lisboa, Marcos Borges, 1575
* Primus tomus concionum de tempore, Lisboa, Juan Barrera, 1575 (colofón de 1573)
* Quinque de poenitentia conciones (colofón 1574)
* Secundus tomus concionum de tempore, Lisboa, Juan Barrera, 1575  (colofón 1574)
* Tertius tomus concionum de tempore, Lisboa, Antonio Ribeiro 1575 (colofón 1575)
* Ecclesiasticae Rhetoricae, sive de ratione concionandi, Lisboa, Antonio Ribeiro, 1576
* Conciones de sanctis, Salamanca, Herederos de Matías Gast, 1578
* Obras, ed. de fray Luis de Granada, Salamanca, Matías Gast, 1579
* Quartus tomus concionum de tempore, Salamanca, Herederos de Matías Gast, 1580
* Index locupletissimus omnium concionum, Salamanca, Herederos de Matías Gast, 1581
* Introducción del símbolo de la fe, Salamanca, Hered. de Matías Gast, 1583
* Compendio de la Introdución del símbolo de la fe, Salamanca, Herd. de Matías Gast, 1583
Breve tratado en que se declara de la manera que se podrá proponer la doctrina de nuestra santa fe y religión cristiana a los nuevos fieles,
* Silva locorum que frequenter in concionibus occurrere solent, Salamanca, Herd. de Matías Gast, 1585
* Doctrina espiritual, Lisboa, Manuel de Lira, 1587
* Vida del P. Maestro Juan de Ávila, y las partes que ha de tener un predicador del Evangelio, Madrid, Pedro Madrigal, 1588
 * Sermón en que se da aviso que en las caídas públicas..., Lisboa, Antonio Ribeiro, 1588

Fray Luis que cuidaba el lenguaje de sus libros, se ocupaba igualmente de que salieran dignamente y se pudieran conservar en el futuro. Las abundantes ediciones hechas en Salamanca sugieren que el concierto económico con Matías Gast y sus herederos era beneficioso para el escritor. En la Exposición icono-bibliográfica que se celebró en Granada en 1989, Antonio García del Moral recoge las ediciones, conocidas hasta la fecha, de los beneméritos libros del dominico.

En el Archivo Municipal de Cartagena, y en el Centro que tiene la UNED en la misma ciudad, expusimos en Diciembre del 2008 los libros que localizamos en las bibliotecas cercanas, como forma de aproximación al magisterio espiritual que el escritor había ejercido en España. Junto a ello, presentamos las Obras Completas, recién editada, para asombro del público asistente a unas Jornadas sobre Fray Luis. Constatamos la presencia de sus escritos en la mayoría de las bibliotecas, además de magníficas ediciones en el propio Archivo Municipal, en el Seminario diocesano, y en poder del conocido bibliófilo D. Tomás Tauste.

viernes, 8 de abril de 2011

Personajes en la vida de fray Luis de Granada

CATALINA DE ARAGÓN

A Don Gómez Suárez de Figueroa, Duque de Feria, Almeirín, 24 de enero de 1569

     Ilustrísimo Señor: Pax Christi

     Yo estaba deseoso de dar cuenta a Vuestra Señoría del estado en que estaban las cosas de estos Principes, en que V. S. tanto trabajó...
     Después de esto sucedió que el secretario se vio con el Cardenal y se quiso justificar y compurgar con él y ofrecerse a servirle. Y de ahí a pocos días, estando en consejo y preguntándole el Rey qué tenía de partido el visorey de la India, respondió el Cardenal que le parecía tener ocho mil ducados,  aunque no sabía lo cierto, pero que el secretario lo sabría. De estas cosas tomó el Rey ocasión para creer que el Cardenal estaba de la banda del secretario, y así se le quejó de esto, y también de todo lo hecho hasta allí: et quod gravius est, de esto y de otras conjeturas, y de las muchas hablas que le hacen estas personas que dije, vino a quejarse al Cardenal, diciendo que él y la Reina estaban ya hechos a una contra él, y otras cosas conformes a aquellos años. Mire V. S. hasta dónde han llegado con él: pero bástame ser V. S. a quien escribo. Estas quejas que tengo dichas no fueron en un tiempo, sino en diversos. (Cartas personales, p. 47)

CARDENAL INFANTE DON ENRIQUE

     Lisboa 1558

     Quisiera yo tener habilidad y tiempo para servir a Vuestra Alteza en este negocio: mas mientras nuestro Señor de otra cosa no provee, parecióme que podría aprovechar para el propósito este breve catecismo, que escribió un muy devoto y católico varón; el cual yo hice trasladar en lengua castellana al reverendo padre fray Juan de la Cruz (que para esto tiene especial gracia), con licencia de quitar lo que le pareciese menos suave, y añadir de otros autores (aunque esto fue pocas veces) lo que le pareciese necesario, para que con él pudiese Vuestra Alteza acudir a esta necesidad, mandándole leer en sus iglesias y donde más le pareciese necesario (Cartas literarias, p. 211)

FELIPE II

A Felipe II, Almeirín, 30 de enero 1580
     
Católica Majestad:
     
        Ya que tomé atrevimiento para ofrecer a V. M. este tan pobre presente, también lo tomaré para ofrecerle con él mis pobres oraciones, aunque éste no es oficio nuevo, porque muchos años ha que lo hago, aunque pobre e indigno sacerdote, puesto que more en otros reinos, los cuales esperamos que presto sean de V. M., para que así como la fe con su favor se ha dilatado por las partes de Occidente, así se dilate por las de Oriente, y así lo que el demonio ha ganado en la desventurada Alemania, lo pierda en estos Nuevos Mundos que él hasta agora ha poseído.

Y no es de maravillar que todos hagan este mismo oficio, porque quien considerare que Dios escogió a V. M. en estos tiempos tan calamitosos para que fuese defensor de la república cristiana, columna de la fe, muro contra herejes y paganos, vara derecha de justicia, reformador de las religiones y ejemplo de virtudes, no tenga este cuidado de pedir a nuestro Señor conserve esta candela, que Él nos ha dado, por muchos años (Cartas personales, p. 56).

MARIA DE PORTUGAL
  
A la Serenísima Infanta Doña María, Lisboa 1561
     
    Tratado de algunas muy devotas oraciones, Lisboa 1561

     Como es tan conocida en estos reinos la cristiandad y religión de Vuestra Alteza, paresce que nadie le puede hacer mayor servicio que quien le ofresciere alguna cosa que sirva a su religión y devoción. Y porque entre todas las maneras de oraciones y devociones que hay, aquéllas son más aprobadas, que son tomadas de las palabras de la Escritura divina y de los dichos de los santos, tomé yo atrevimiento a servir a V. A. con ésta que de estas fuentes se ha cogido. La cual va repartida en ocho partes, conforme al número de las Horas canónicas que, contadas con las Laudes, hacen este número (Cartas literarias, p. 212).

REY DON SEBASTIÁN

De Don Juan de Borja a Zayas, Lisboa, septiembre 1573

     A la Reina (Doña Catalina) se le dijo la nueva (de la muerte de Doña Juana, madre del rey D. Sebastián) a los 16 de éste por fray Luis de Granada (Cartas alusivas, p. 332)

SAN JUAN DE RIBERA

A Don Juan de Ribera, Arzobispo de Valencia, Lisboa, 10 septiembre 1582

     Reverendísmo y Ilustrisimo señor: Impetrata paterna benedictione.
     Agora se me ofreció enviar a V. S. estas nuevas de aquellos santos mártires de Inglaterra, de los cuales el embajador que allá está escribe a S. M. brevemente, mas un amigo de don Juan Idiáquez escribe más a la larga de la manera que el negocio pasó. 

     Es historia que ha sido para mí de gran consolación, y por eso no me pude contener que no diese parte a V. Revd.ma Señoría de este convite celestial. Porque no sé qué manjar haya más suave, ni cosa de más admiración y devoción, que ver la lealtad que estos santos sacerdotes guardaron para con su Creador, renovándonos en esto la memoria de los mártires antiguos y mostrándonos que no falta en estos miserables tiempos quien imite la constancia de los mártires de aquéllos. ¡Bendito sea nuestro Señor, que tal espíritu y tal fortaleza dio a la carne y a la sangre! (Cartas personales, p. 92)

SAN IGNACIO DE LOYOLA

Al  Padre Pedro de Ribadeneryra, Lisboa, 23 de junio 1584

     Cuanto toca al libro de V. P., confieso que no dije en la carta (de 23 de junio) todo lo que siento. El fruto de él era que el padre Ignacio no murió, sino que está tan vivo retrato de virtud en esas letras como si lo estuviera entre nosotros, y ahí lo tiene siempre vivo sus hijos para ver en él, no la carne y sangre, sino su espíritu y vida y ejemplos de virtudes (Cartas personales, p. 131)

SANTA TERESA DE JESÚS

De santa Teresa de Jesús, Beas (Jaén), fines mayo 1575

     La gracia del Espíritu Santo sea siempre con vuestra paternidad, amén.
     De las muchas personas que aman en el Señor a vuestra paternidad por haber escrito tan santa y provechosa doctrina y dan gracia a Su Majestad, y por haberle dado a vuestra paternidad para tan grande y universal bien de las almas, soy yo una.

     Y entiendo de mí que por ningún trabajo hubiera dejado de ver a quien tanto me consuela oír sus palabras, ni se sufriera conforme a mi estado y ser mujer (Cartas recibidas, p. 298).

FRAY LUIS DE GRANADA,  Epistolario CórdobaObras Completas, t. XIX, Madrid 1998

miércoles, 6 de abril de 2011

La santidad de fray Luis de Granada

El Arzobispo de Granada don José Méndez Asensio, anunció el 26 de septiembre de 1988, que las diócesis de Lisboa y Granada conjuntamente iniciarían su proceso de beatificación el día 31 de diciembre, fecha conmemorativa del IV Centenario de su muerte. El propio fray Luis escribe sobre los santos, refiriéndose a sor María de la Visitación, con palabras que podríamos aplicarle a él mismo:

Y por esto no es cosa extraña criar Nuestro Señor personas tales que con sus méritos y oraciones detengan su ira y con el ejemplo de sus vidas despierten a los negligentes, y con la virtud de sus milagros sustenten su fe.

Muchas veces fray Luis cita a san Pablo en apoyo de su pensamiento, una de las citas que aparece con frecuencia en sus libros, es aquélla en que dice el Apóstol:

...verdad digo...que padezco una gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseaba yo mismo ser anatema de Cristo por la salud de mis hermanos, que son los hijos de Israel, deudos míos según la carne...

Y él mismo nos explica la clave de su pensamiento, ser anatema es:

...carecer por algún tiempo de todos los bienes y riquezas que esperaba de Cristo por sus trabajos...

Desiderio Díez de Triana, en la Suma de la vida cristiana, recopilación de los escritos de fray Luis en forma de Suma, observa que esta circunstancia se le cumple ya en la época de la censura de Melchor Cano, teólogo de la Orden de santo Domingo, que incluye las obras de fray Luis en el Índice o Catálogo de libros prohibidos de 1559, cuando afirma:

...a fray Luis este anatema le trajo sinsabores...

En el Congreso Internacional celebrado en Granada en 1988 sobre la importancia de su pensamiento, Manuel Uña Fernández, al recibir a los congresistas, comentaba:

Durante estos últimos días he tenido la sensación como si fray Luis, por medio del Congreso, fuera a crecer en su estatura humana, religiosa, de santo, de escritor espiritual, de predicador, de teólogo...

El propio investigador el profesor Álvaro Huerga recordaba a las palabras de santa Teresa, al solicitar de la diócesis de Granada el comienzo de su proceso de beatificación:

...fray Luis fue un don dado por Dios al mundo para bien universal de la Iglesia