Un lobo que vio a un cordero a la orilla de un río intentó devorarlo aduciendo un pretexto verosímil. Aunque él estaba en la cabecera del río acusó al cordero de remover el agua y no dejarle beber. El cordero replicó diciendo que bebía con la punta de los labios y que además era imposible que él, que estaba aguas abajo del río, removiera el agua de la cabecera. El lobo al ver que nada conseguía con su acusación le dijo entonces: Es que el año pasado tú insultaste a mi padre . El cordero replicó que hace un año aún no había nacido. El lobo le dijo: No creas que porque tengas respuestas adecuadas para todo voy a dejar de devorarte.
La fábula da a entender que ningún argumento justo es válido para quienes tienen el propósito de hacer el mal. (ESOPO 155)
ESOPO, Fábulas
JOSÉ LUIS NAVARRO y GEMMA LÓPEZ MARTÍNEZ, ed. Clásicas, Madrid. 2007, Introducción, traducción y notas
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FRAY LUIS DE GRANADA, Canto a la Naturaleza, ed. Universidad de Granada , Granada 1991, p. 96-97
URBANO ALONSO DEL CAMPO, Antología
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