ASCÉTICA Y MÍSTICA
Joaquín Piqueras García
Durante el reinado de Felipe II, coincidiendo con el Segundo Renacimiento, tiene lugar una de las manifestaciones más relevantes que ha conocido las letras hispánicas: la literatura ascético-mística, una literatura de signo religioso que conoce inigualables cimas de calidad y que se convierte en uno de los géneros más representativos de la España del Siglo de Oro.
Entre las causas que se han señalado como determinantes de este fenómeno histórico están la gran tensión espiritual producida por la lucha contra el protestantismo y el iluminismo, que determinará el fuerte carácter nacional y católico que adquiere la cultura española en la 2ª mitad del S. XVI, la reacción al fervor intimista provocado por el erasmismo y el imprescindible contacto con los místicos germánicos durante el reinado de Carlos I.
Aunque no es fácil – como nos recuerda J. M. Rozas en su Historia de la Literatura Española-, ni aún dentro del aula de Teología, distinguir la mística de la ascética, nos interesa, desde el punto de vista literario, dilucidar la extensión semántica que tales conceptos encierran. El término ascética viene del griego askesis, que forma con otras palabras un campo semántico amplio que deriva siempre de trabajo, esfuerzo, ejercicio. San Pablo ya le dio el sentido que tendrá entre nuestros religiosos: esfuerzo para alcanzar la perfección. Así entendido, la ascética se ocupa de las actividades que el espíritu debe realizar para alcanzar la perfección moral - tales como el ejercicio, la penitencia, la oración, la mortificación -, gracias a las cuales el alma logra purificarse y desprenderse del afecto de los placeres terrenales.
Si bien el término ascética queda bien delimitado en los estudios sobre la literatura de la época, distinto es el caso de la palabra mística, procedente, asimismo, del griego: su origen etimológico está en mystikós, que significa cerrado, y por tanto su sentido siempre ha estado vinculado a algo precisamente cerrado, oculto, secreto. Sin embargo, la expresión literatura mística es empleada por no pocos autores en una acepción amplia de literatura religiosa o literatura espiritual en términos generales.
Así, por ejemplo, Marcelino Menéndez Pelayo en su clásico ensayo La poesía mística en España, Pedro Sainz Rodríguez en su Introducción a la historia de la literatura mística en España, Helmut Hatzfeld en sus Estudios literarios sobre mística española o J. M. Moliner en su Historia de la literatura mística en España hacen uso de esa acepción amplia de la palabra para designar al amplio espectro de literatura religiosa producida durante los siglos XVI y XVII. Pero estos mismos autores, dentro de esta presunta corriente general, vuelven a utilizar la palabra mística en su sentido más restringido...
FRAY LUIS DE GRANADA 'Un escritor contemporáneo', ed. del Orto, Madrid 2009 p. 9 ;
JOAQUÍN PIQUERAS , Ascética y Mística
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