Habiendo, pues, preguntado el Señor que
opinión tenían los discípulos sobre él, Pedro, trascendiendo las cosas
corporales y elevándose por encima de la condición de la naturaleza humana,
confiesa en Cristo la gloria de la divinidad, porque no miró a la sola sustancia
de carne y sangre.
FRAY LUIS DE GRANADA, Obras Completas t. XLI,
F.U.E. Madrid 2004 p. 246-247
DONATO GONZÁLEZ-REVIRIEGO, Traducción
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